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Comprar un nombre de dominio y diseñar tu sitio web no es suficiente para estar online. Te queda aún un paso muy importante: contratar un paquete de hosting o alojamiento web. Para decantarte por uno u otro deberás tener muchos factores en cuenta: escalabilidad, seguridad, precio, velocidad de carga…

En estas líneas te explicamos con detalle las seis principales modalidades actuales de hosting:

Alojamiento compartido
Alojamiento compartido SSD
Servidor dedicado
VPS
VPS SSD y en la nube
Hosting distribuidor

Vamos a repasarlos uno a uno.

Alojamiento compartido
Es el hosting más básico, que puedes utilizar si no tienes grandes ambiciones en Internet: una humilde página personal, una modesta web escaparate para un pequeño profesional y situaciones parecidas. Se llama así, ‘compartido’, porque los archivos de tu web se almacenan en un servidor en el que también están alojados los de otros usuarios.

A cada uno se le asigna una determinada porción de espacio en dicho servidor. La seguridad de esos datos es estándar, aunque dependerá de la compañía de hosting, tanto a nivel de hardware como de software. Por un lado, los servidores deberán estar a buen recaudo en un centro de datos, con procesadores y discos duros fiables, configurados a ser posible en RAID 10. Por otro lado, los equipos deberán contar con programas avanzados para un correcto funcionamiento (sistema operativo eficiente, antivirus, etc.).

El alojamiento compartido es fácil y rápido de configurar. Y por supuesto, es la solución más económica. En cambio, tiene limitaciones en cuanto a la personalización y la escalabilidad, es decir, puede quedarse pequeño si prevés que en el futuro requerirás de más espacio y funcionalidades.

Alojamiento compartido SSD
Se puede decir que este tipo de alojamiento es, en esencia, similar al anterior: los datos del cliente se almacenan en un servidor que también usan otros usuarios. Sin embargo, cambia un detalle importante: los discos duros utilizados son mucho más rápidos. Son los SSD (Unidades de Estado Sólido, por su nombre en inglés), mientras que en el anterior caso los discos duros utilizados son los tradicionales. Por tanto, a mayor velocidad de funcionamiento, mayor agilidad en la web, es decir, tendrá un tiempo de carga mucho menor.

Pero, ¿tan importante es la velocidad? Para muchos administradores web, sí, por dos razones: así le gusta más a los usuarios y así le gusta más a Google.

A los usuarios, porque las páginas lentas les impacientan y acaban abandonándola antes de tiempo. Consecuencia: menos ventas porque esos usuarios no llegan al final del proceso de compra.

Y a Google porque, en su afán de ofrecer sitios web de calidad en sus listas de resultados, dan prioridad a aquellas páginas que cargan más rápido. Consecuencia: una página lenta vende menos porque recibe menos tráfico desde Google.

El alojamiento compartido SSD es ligeramente más caro que el anterior tipo de hosting, pero aún se puede considerar alojamiento de bajo coste. La principal desventaja: tienen menor capacidad de almacenamiento, en términos de GB (los SSD rara vez superan los 750 GB y los discos duros tradicionales pueden contar fácilmente con 4 TB o incluso 8 TB). No obstante, cabe esperar que a medio plazo, las capacidades de los SSD aumenten.

Servidor dedicado
Así se llama a aquellos paquetes de alojamiento que utilizan un servidor físico exclusivo para un cliente concreto. Es decir, nadie más está alojado en él, por lo que no comparte datos ni espacio con otros.

Como es lógico, si no se comparten espacio y servicios con otros usuarios, tampoco se comparten costes, por lo que esta opción es normalmente la más cara para el cliente. Además, también es la más compleja y la que requiere de mayores conocimientos técnicos, pues la instalación de software y su mantenimiento son responsabilidad del cliente. Por ello, esta opción solo se la pueden permitir habitualmente las compañías que cuentan con un departamento informático especializado.

Ahora bien: el hecho de estar ‘solo’, sin otros usuarios en esa misma máquina, es una condición in-negociable para muchos clientes, en términos de seguridad, personalización y escalabilidad.

VPS
Son las siglas de Servidor Virtual Privado (en inglés) y es uno de los términos medios entre el alojamiento compartido y el servidor dedicado. Gracias a una compartición virtual de un servidor, se consigue de facto que varios usuarios puedan alojarse en un mismo servidor como si ellos fueran los únicos usuarios. Esto es así porque cada compartición o unidad lógica tiene su propia infraestructura (sistema operativo, software, etc.).

Por tanto, tiene una gran potencia, escalabilidad, seguridad y capacidad de personalización a un coste más bajo que los servidores dedicados. No obstante, la complejidad de su uso es similar a la de los dedicados, aunque existe la opción de contratar un servicio de administración del servidor.

Otras modalidades de VPS: SSD y en la nube
Ya hemos hecho mención más arriba a las ventajas de utilizar discos SSD. Y en el caso de los VPS, son totalmente aplicables. Por tanto, un VPS SSD será mucho más rápido y permitirá una experiencia más ágil al usuario, facilitando los procesos de compra, al mismo tiempo permitirá que tu web pueda escalar más fácilmente a los primeros puestos de Google.

Por lo que respecta al VPS en la nube, se trata de una idea interesante con otros beneficios. Sobre todo, el de la conservación de los datos en el (muy improbable) caso de fallo general del servidor. Como hemos visto, en un VPS tradicional, los datos están almacenados en una misma máquina. Sin embargo, en el caso de los VPS en la nube los datos están repartidos en varias máquinas conectadas entre sí (en la nube). Por tanto, independientemente de las copias de seguridad existentes, un error general de una máquina tendrá menor repercusión en este caso.

Hosting de revendedor
En realidad un servicio de distribuidor de hosting no se trata de un hosting concreto: si eres un profesional web, como por ejemplo un desarrollador, puedes utilizar diferentes tipos de alojamiento para comercializar tus subproductos. No obstante, lo habitual en estos casos es hacerlo con alguna de las modalidades del VPS: veloces, seguros y a coste moderado, permitiendo así tener cierto margen de ganancias en la reventa. Algunas compañías, como Pickaweb, ya cuentan con sus propios paquetes estandarizados para que la gestión sea más fácil por parte del revendedor y para que el cliente final, a su vez, también pueda tener acceso a sus productos por medio de cPanel u otros paneles de gestión, que le darán cierto grado de autonomía en sus gestiones, como la posibilidad de crear cuentas de correo por sí solo.

En resumen
El alojamiento compartido es interesante si:
estás empezando y tu web no va a manejar grandes flujos de tráfico ni operaciones sensibles.

El alojamiento compartido SSD es interesante si:
tienes una tienda online y quieres maximizar tus ventas, ya sea por la experiencia de compra del usuario o por las visitas procedentes de Google

El servidor dedicado es interesante si:
tu prioridad es la seguridad porque almacenas datos sensibles, tuyos o de tus clientes
deseas un alto grado de personalización del servidor (programas y aplicaciones que, por su singularidad, estarían prohibidas en un servidor compartido)
tus necesidades de tráfico son realmente altas

El VPS es interesante si:
tienes grandes exigencias de personalización y escalabilidad a un coste moderado.

El VPS en la nube es interesante si:
tu web no puede permitirse ni un momento de ‘apagón’, es decir, requiere de un periodo de actividad sin discontinuidades

El hosting de revendedor es interesante si:
eres un profesional web (desarrollador web o diseñador web) que quiere revender espacio a sus propios clientes

Pilar Torres Wahlberg es la co fundadora de Pickaweb, empresa de hosting en el Reino Unido y España.
www.pickaweb.es